ALERGIAS PUEDEN AFECTAR EL RENDIMIENTO DEPORTIVO: EXPERTO CETYS
EnsenadaHoy MEDIA|hace 55 mins
Especialista de CETYS Universidad destaca la importancia de identificar síntomas respiratorios y adoptar medidas preventivas durante la actividad física.

Ensenada, Baja California, a 25 de agosto de 2026.- Las condiciones ambientales, los cambios bruscos de temperatura y la exposición a partículas como polvo y polen pueden desencadenar molestias respiratorias que repercutan en el desempeño de quienes practican actividad física, particularmente cuando existe predisposición a desarrollar alergias.

Durante el ejercicio, la frecuencia y profundidad de la respiración aumentan para cubrir la demanda de oxígeno de los músculos. Esto provoca que una persona inhale un mayor volumen de aire y, con ello, pueda aumentar también su exposición a partículas suspendidas, alérgenos y otros agentes presentes en el ambiente.

Así lo explicó el Dr. Ricardo Troncoso Contreras, médico de CETYS Universidad Campus Internacional Ensenada, quien destacó que las características ambientales de la región, entre ellas la humedad, el viento y las variaciones de temperatura, pueden influir en la respuesta de las vías respiratorias.

El médico explicó que la mucosa respiratoria funciona como una primera barrera de protección frente a partículas y microorganismos. Los cambios bruscos de temperatura, la presencia de polvo, polen, humedad o contaminantes pueden generar irritación e inflamación en personas susceptibles, dificultando temporalmente el adecuado flujo del aire.

En este sentido, Troncoso Contreras explica que las partículas ambientales como las PM10 y PM2.5 pueden alcanzar diferentes segmentos del sistema respiratorio debido a su reducido tamaño. “La presencia de estos contaminantes cobra especial relevancia durante la actividad física al aire libre, ya que el incremento de la ventilación puede aumentar la cantidad de partículas inhaladas” explica.

Además, uno de los factores que deben considerarse son los antecedentes familiares de alergias, ya que algunas personas presentan una mayor predisposición y determinados factores ambientales que pueden funcionar como detonantes.

Esta predisposición se relaciona con la respuesta del sistema inmunológico frente a sustancias que normalmente son inofensivas, pero que en determinados organismos pueden ser identificadas como agentes externos, provocando inflamación y síntomas característicos de una reacción alérgica.

“Entre las principales manifestaciones de alergia se encuentran la rinitis alérgica, congestión y escurrimiento nasal, así como inflamación de las vías respiratorias. Estos síntomas, aunque inicialmente puedan parecer menores, tienen la capacidad de interferir con una adecuada ventilación durante el ejercicio”, señala el Dr. Ricardo Troncoso.

La rinitis alérgica se caracteriza por la inflamación de la mucosa nasal y puede acompañarse de estornudos, comezón, secreción nasal y obstrucción de las fosas nasales. En un deportista, esta condición puede modificar la forma habitual de respirar y aumentar la sensación de esfuerzo durante una sesión de entrenamiento.

“Entre menos oxígeno pueda aprovechar un deportista, menor puede ser su rendimiento. Las vías respiratorias son fundamentales para mantener una adecuada ventilación durante la actividad física”, explicó.

Es por eso que la adecuada oxigenación resulta fundamental para la producción de energía durante el ejercicio. Cuando existe una obstrucción o inflamación de las vías respiratorias, el organismo puede requerir un mayor esfuerzo para mantener la ventilación necesaria, lo que puede influir en la resistencia, recuperación y capacidad para sostener determinada intensidad de entrenamiento.

Troncoso Contreras agregó que es importante distinguir entre el cansancio propio del entrenamiento y una posible afectación respiratoria. Mientras que la fatiga habitual comienza a disminuir una vez que el deportista descansa y recupera su frecuencia cardiaca, una congestión o dificultad respiratoria relacionada con una reacción alérgica puede permanecer después de suspender el ejercicio.

La fatiga fisiológica asociada con el entrenamiento suele disminuir progresivamente mediante el descanso, la hidratación y la recuperación de la frecuencia respiratoria y cardiaca. En cambio, cuando persiste la sensación de falta de aire, la obstrucción nasal o la dificultad para ventilar después de haber terminado la actividad, es recomendable prestar especial atención a los síntomas.

Por ello, recomendó no minimizar síntomas recurrentes como congestión nasal, escurrimiento o dificultad para respirar, especialmente cuando comienzan a presentarse con mayor frecuencia o interfieren con el entrenamiento.

Además, la repetición de episodios respiratorios bajo determinadas condiciones puede aportar información relevante durante una valoración médica. Identificar cuándo aparecen los síntomas, cuánto tiempo permanecen y cuáles eran las condiciones ambientales al momento del entrenamiento puede ayudar al especialista a establecer posibles factores desencadenantes.

Como parte de las medidas preventivas, destacó la importancia de conocer las condiciones meteorológicas y la calidad del aire antes de realizar actividades al exterior, además de mantener revisiones médicas periódicas que permitan identificar oportunamente cualquier cambio en la salud respiratoria.

Factores como la temperatura, humedad relativa, velocidad del viento, concentración de partículas suspendidas y calidad del aire pueden modificar las condiciones bajo las cuales se realiza una actividad deportiva. Consultar estos indicadores permite adaptar horarios, intensidad y duración del entrenamiento cuando las condiciones ambientales no son favorables.

En caso de presentarse síntomas de manera recurrente, una valoración médica puede determinar si se requiere realizar estudios adicionales. Entre las herramientas utilizadas para el diagnóstico de alergias se encuentran la historia clínica, la exploración física y, cuando el especialista lo considera necesario, pruebas cutáneas o estudios relacionados con la respuesta inmunológica.

Asimismo, invitó a entrenadores y estudiantes atletas a mantener comunicación sobre cualquier síntoma recurrente y recurrir a valoración profesional cuando las molestias comiencen a afectar su desempeño.

Los entrenadores también pueden desempeñar un papel importante al identificar cambios en el rendimiento habitual de los estudiantes, como una recuperación respiratoria más lenta, interrupciones constantes del entrenamiento, dificultad para mantener la intensidad o episodios recurrentes de congestión y falta de aire.

El especialista de CETYS Universidad enfatizó que la prevención y el seguimiento médico permiten que los deportistas conozcan mejor la respuesta de su organismo ante diferentes condiciones ambientales y continúen desarrollando su actividad física de manera responsable.

El cuidado de la salud respiratoria forma parte del desempeño integral de un atleta. Reconocer oportunamente las señales del organismo, mantener controles médicos y considerar las condiciones ambientales antes de entrenar pueden contribuir tanto a prevenir complicaciones como a mantener un mejor rendimiento físico a largo plazo.