Enseñar en el siglo XXI: menos memorización, más aprendizaje con significado
EnsenadaHoy MEDIA|hace 2 hrs
La Dra. Karla Díaz López, Experta CETYS, explica cómo las teorías de Vygotsky, Ausubel y Skinner pueden integrarse con la Inteligencia Artificial para fortalecer el aprendizaje universitario.

Ensenada, Baja California, a 28 de julio de 2026.- Redefinir la pedagogía no es una mera tendencia educativa, ni mucho menos es cuestión estética; de hecho, comprende una urgencia ética y vocacional orientada a garantizar que nuestros estudiantes construyan el conocimiento con propósito, explica la Dra. Karla Díaz López, Coordinadora Académica del Posgrado en Educación del Campus Internacional Ensenada y Experta CETYS.

“En pleno 2026 las clases magistrales no son el eje central de la educación universitaria; por tanto, como docentes conviene reivindicar los aportes de algunas teorías de aprendizaje del siglo pasado, que guardan completa vigencia, ya que, su aplicación resulta pertinente para los tiempos que transcurren”, explica la Dra. Díaz López.

¿El andamiaje en la era de los algoritmos?

La Dra. Díaz López, coincide con el psicólogo y pedagogo ruso Lev Vygotsky, al afirmar que “el aprendizaje es un proceso esencialmente social”. Su concepto de andamiaje se encuentra plenamente vigente, aunque el “andamio” haya cambiado de forma, en las aulas, es necesario actuar como ese soporte temporal que permite a nuestros estudiantes transitar desde lo que ya saben hacer; hacia lo que son capaces de aprender.

“Como docente partí de este concepto y dispuse una actividad para mi grupo de estudiantes de nivel posgrado, la práctica consistió en emplear la Inteligencia Artificial generativa no como herramienta para obtener respuestas finales, sino como tutor de andamiaje”, explica la Experta CETYS.

Para esta práctica, la Dra. Díaz López expuso un problema de cierta complejidad y los estudiantes usaron la IA sólo para obtener pistas sobre el problema asignado; “durante este ejercicio, la IA cuestionó sus respuestas y premisas e incluso sugirió fuentes de consulta”.

La experta CETYS señala que durante el proceso realizó intervenciones en los momentos de quiebre o conflicto cognitivo, “y para asegurar que el uso de la herramienta fuese el adecuado, los estudiantes no perdieron el protagonismo en su aprendizaje y descubrieron las soluciones por sí mismos”.

¿Por qué olvidamos tan rápido?

David Ausubel sostiene que el aprendizaje realmente ocurre cuando lo nuevo se conecta con lo que ya conocemos. Hoy, entre la sobrecarga de información y la inmediatez, es común aprender de forma rápida, pero también olvidar con la misma facilidad. La clave está en darle significado a lo que aprendemos.

La Dra. Karla Díaz, explica que para que un contenido educativo sea potencialmente significativo para los estudiantes universitarios conviene atender dos frentes:

1. La significatividad lógica: Elegir materiales que tengan una estructura coherente y de alta calidad, como (videos, lecturas, prompts de IA) de forma organizada y que cuente con una estructura coherente.

2. La significatividad psicológica: Es decir, relacionar el tema con metas, emociones y contextos reales de los estudiantes, ya que para que un conocimiento realmente se integre, necesita conectarse con lo que la persona ya sabe y ha vivido; sumado a la disposición de aprender, algo indispensable en un contexto marcado por la sobrecarga de información y la crisis de atención.

“En definitiva, como docentes nos toca facilitar que nuestros estudiantes conecten el nuevo

concepto con lo que ya sabe o le interese. Con base en ello, una estrategia que aconsejo

poner llevar a tu práctica docente es que antes de iniciar una nueva unidad temática, se planteen dilemas éticos reales, casos o simulaciones interactivas para preparar el ´terreno mental, ya que si los estudiantes no comprenden para qué le sirve lo que está aprendiendo o cómo se conecta con su futura práctica profesional, el contenido simplemente pasará al olvido”, recomienda la Dra. Díaz López.

La Experta CETYS señala que una de las máximas en el siglo XXI, radica en que las empresas y la sociedad no solo buscan profesionales con conocimientos, sino personas capaces de aplicar lo que saben para resolver problemas reales. Esto nos invita a llevar lo aprendido en el aula a situaciones concretas del ámbito profesional, donde el conocimiento cobra verdadero valor.

Conductismo operante: personalización y refuerzo

“Es común concebir que el Conductismo es algo pasado de moda, entendemos que este abordaje es justamente lo que debemos de evitar, pero el conductismo operante de Skinner encuentra hoy una aplicación sin precedentes en el diseño de IA generativa para el aprendizaje, ya que conjuga un par de claves: en el refuerzo inmediato y la fragmentación de tareas”, explica la Dra. Karla Díaz.

Por ello, pedagógicamente hablando, resulta estratégico usar plataformas que segmenten el contenido y ofrezcan refuerzos positivos ante cada logro o avance. “La personalización de los procesos de aprendizaje permite que cada alumno avance a su propio ritmo. Así que, a los docentes nos toca echar mano de sistemas de retroalimentación inmediata, podemos aplicar refuerzos positivos ante cada logro alcanzado; ya que al automatizar el refuerzo de conceptos básicos mediante plataformas inteligentes, podemos dedicar nuestro tiempo a lo que la IA no puede hacer: fomentar el pensamiento crítico, la creatividad y la discusión ética en el aula”.

En síntesis, la Experta CETYS agrega que a los docentes les toca asumirse como mediadores entre la tecnología y la esencia humana. “Nuestra labor demanda lograr un equilibrio integrador: no se trata de elegir una teoría sobre otra, sino coreografiar sus aportes; al combinar el andamiaje social de Vygotsky para mediar con la IA, el anclaje significativo de Ausubel para combatir la superficialidad informativa, y la precisión del conductismo operante de Skinner para optimizar la retroalimentación, transformamos el aula en un ecosistema dinámico y orientado a la personalización”.

Finalmente, la Dra. Karla Díaz invita a los docentes a recordar que, no solo se trata de enseñar una materia; “nos toca diseñar experiencias orientadas a los procesos psicosociales y cognitivos de nuestros estudiantes, pues estamos formando ciudadanos para que sean capaces de aprender a aprender en un mundo incierto y en constante cambio”.