Repensar el ecosistema del libro: el reto de formar lectores y transformar las formas de leer
EnsenadaHoy MEDIA|hace 3 hrs
· El Dr. Daniel Sanabria Barrios, director estatal de Bibliotecas del Sistema CETYS Universidad, plantea la necesidad de modernizar el ecosistema editorial y bibliotecario para responder a las nuevas generaciones de lectores.

Ensenada, Baja California, a 03 de octubre de 2026.- El descenso de la población lectora en México y los cambios en las formas de acceder al conocimiento plantean un desafío que va más allá de las librerías y las editoriales: obliga a repensar de manera integral cómo se forman lectores, cómo se acercan los libros a las nuevas generaciones y qué papel deben desempeñar bibliotecas, escuelas, familias y espacios culturales.

De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), en 2024 el 69.6 % de la población alfabeta de 18 años y más declaró haber leído al menos uno de los materiales considerados por el Módulo sobre Lectura (MOLEC), cifra 14.6 puntos porcentuales menor a la registrada en 2015, cuando alcanzó 84.2 %.

Para el Dr. Daniel Jorge Sanabria Barrios, director estatal de Bibliotecas del Sistema CETYS Universidad, estas cifras deben entenderse dentro de una transformación más amplia del ecosistema del libro, en el que han cambiado tanto los hábitos como los intereses y las formas de acercamiento a la lectura.

El académico ha llevado recientemente esta discusión a distintos espacios especializados. En septiembre de 2026 participó en las XVI Jornadas Universitarias de Biblioteconomía, realizadas en el marco de la 39 Feria Universitaria del Libro (FUL) de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo, donde abordó los retos que enfrentan las bibliotecas ante la incorporación de la inteligencia artificial y destacó la importancia de preservar el criterio humano en la selección, validación y orientación de la información.

Su participación en la FUL forma parte de una reflexión más amplia sobre el futuro de los espacios vinculados con el conocimiento. Durante su intervención, el Dr. Sanabria Barrios señaló que la tecnología e incluso la Inteligencia Artificial, pueden apoyar procesos como la catalogación y el análisis de información, pero no sustituir la experiencia de los profesionales de las bibliotecas ni su función como orientadores de los lectores.

Esta necesidad de adaptación alcanza también al sector editorial. El reciente anuncio de la reducción de operaciones de Ediciones Era volvió a colocar en la conversación pública la situación de la industria del libro en México. La editorial atribuyó su decisión, entre otros factores, a las transformaciones que la pandemia por COVID-19 produjo en el ecosistema del libro y a la pérdida del equilibrio que sostenía su modelo de operación.

“Más que abordar estos casos de manera aislada, es necesario preguntarse qué cambios requiere el ecosistema del libro para recuperar y ampliar sus públicos. El desafío no consiste únicamente en producir más libros, sino en comprender a los lectores actuales y crear condiciones para que nuevas generaciones encuentren en la lectura una actividad significativa”, consideró el académico.

Añadió que buena parte del ecosistema editorial mexicano conserva dinámicas que responden a modelos del siglo pasado, mientras las formas de consumo cultural se han diversificado. Los nuevos lectores se acercan a novelas cortas y gráficas, sagas, cómics, manga, anime, contenidos digitales y literatura vinculada con culturas como las de Corea, Japón y China.

En este contexto, sostiene, el reto no debe ser enfrentar las nuevas formas de lectura con las tradicionales, sino comprenderlas y aprovecharlas para ampliar el universo lector.

La responsabilidad corresponde a todos los actores que participan en el ecosistema del libro. Padres y docentes tienen un papel fundamental como primeros mediadores de la lectura; editoriales y librerías necesitan explorar nuevas formas de acercamiento a sus públicos; las bibliotecas deben fortalecer sus colecciones y convertirse en espacios capaces de generar comunidades lectoras; mientras que las políticas públicas requieren mantenerse actualizadas y atender las condiciones particulares de cada entorno.

También los bibliotecarios y libreros tienen ante sí la oportunidad de romper paradigmas sobre la manera en que se ofrecen los productos y servicios relacionados con la lectura.

Entre las alternativas para lograrlo se encuentran fortalecer las redes de colaboración entre editoriales y librerías para compartir recursos y reducir costos; impulsar proyectos dirigidos a públicos juveniles; crear escuelas y laboratorios de escritura desde las propias casas editoriales para identificar nuevos talentos y tendencias; y resignificar los espacios físicos de las librerías para convertirlos en lugares de encuentro, conversación y descubrimiento.

A ello se suma una mayor utilización de las redes sociales y las plataformas digitales para crear comunidades lectoras, organizar actividades y acercarse a públicos que actualmente descubren buena parte de sus intereses culturales a través de estos medios.

Desde esta perspectiva, bibliotecas, librerías, editoriales, escuelas y universidades comparten un mismo desafío: adaptarse sin perder de vista que el objetivo final es acercar el conocimiento a las personas y formar ciudadanos capaces de leer, interpretar, cuestionar y crear.

“El futuro del libro no depende únicamente de conservar las formas en que tradicionalmente se ha producido y distribuido la literatura, sino de la capacidad de todo el ecosistema para reconocer que los lectores están cambiando y, con ellos, también deben cambiar las maneras de encontrarlos”, concluyó el Dr. Sanabria Barrios.